miércoles, 15 de febrero de 2012
Una historia
"Si la pierdo me muero" le dijo a LA OTRA. Hablaban de mí.
lunes, 13 de febrero de 2012
Hiel (o)
por toda una vida de calor.
Una herida.
Un presagio y un reflujo matinal
no soy yo quien te vomita.
Un ángel llora esta noche, pues no le alcanza el diluvio
para plasmar su perpetua agonía,
para detener el asco.
Y te miro desde aquí, mi firmamento
a ti que imploras a lo lejos
ya no se oye tu llanto, desesperado, como el de anoche,
tus palabras vacías, como tu cabeza.
Será que no lo has pensado antes,
y de hacerlo ahora, será que no me interesa...
jueves, 2 de febrero de 2012
Octavio
Cancerbero
que traspasas las paredes
con tus redes
y en tus redes me entremezclas
no dejándome acceder
a tu infinitud
Cáncer verdadero
que persigues con tus bestias
esta, mi carne,
podrida
A la muerte del alba
a la necrosis de mi alma
suicida.
lunes, 30 de enero de 2012
La mort peut rire
Un ser desconocido centellea en una ráfaga
de oscuridad lejana.
Quietud equidistante,
descolorida ciudad que naufraga
en lágrimas de propios mares.
El aire se torna pesado,
se siente en los hombros.
Un ave afortunada ondea sus alas
allí donde aún algo queda.
En el muelle, sobre el agua estancada,
se abren eternas heridas;
sangran negras alabanzas.
Un vagabundo se acerca
me trae la noticia:
¡Carajo! ¡Que se enamoró la Parca!
domingo, 29 de enero de 2012
Refugio subterráneo*
*(Subterfugio)
Tu ínfula ínmunda
tu sátira prófana
vacía tu cúello de álivio ínfimo.
De sólidas rócosas paredés tu féretro.
Reclúidos al púlpito
tus trófeos tan díspares.
(Disipas bondades tan bóndades diáspora)
De ignórados róstridos prófetas
(los cáidos)
Prostítutas vagan, putónidas
allí donde moras.
(y grosellas)
Picnic en Birmania
(o la fábrica de sweaters de lopongo y alpargatas en bebéramos)
Andan diciendo que se te ven los párpados
pero yo te los toco.
¡Qué loco estás! ¡Qué loquito!
Te lo quito y te lo pongo
el sweater, porque hace frío, desgraciado.
No vaya a ser que pesques un resfriado
mientras yo pesco
una tararira.
sábado, 28 de enero de 2012
Sirenidad
Desidia y al mar. Caricia
luminosa, estrtosférica,
cúbica y a la vez esférica.
Voluptuosa.
Voluptuosa.
Irrevocable raíz del mal que osa
sostenerse en pesadillas. Tan sólo
es una estatua silente de hierbas cocidas
y algo de incienso, pero poca sal
e igual piedad.
Aroma de aquellos que se dan importancia
jugando entre las sombras amarronadas
con las manos violentas.
Somos yo y mi tabaco de café.
Yo primera, pues soy yo quien lo ha fumado.
Acaso él me consuma
si en su humo
ya no veo más que rostros
con heridas de espadas de tinta
vieja y sucia.
Rostros sin rima.
Ojos siniestros que son sueños despiertos
de la muerte de todos los elementos.
Yo quise construir con ellos
una morada que tuviese vista al mar
así las olas me ahogaran los ojos
que igual serían salados
no como aquella estatua que eras, allí parado
mirándome desde la infinidad.
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